El CES 2019 de Las Vegas ha sido el escenario de una de las presentaciones más «jugosas» del año: el Q System One de IBM, el primer ordenador cuántico de uso comercial del mundo. Es decir, la compañía afirma haber podido llevar la tecnología cuántica más allá de los laboratorios, únicos refugios de estos ordenadores que aún están en ciernes. Entonces, ¿es posible tener ya un ordenador «hiperrápido» en mi habitación?

Para empezar, es necesario conocer que la computación cuántica es interesante por la cantidad de información que puede gestionar: en el mundo en el que el Big Data y la inteligencia artificial se nutren de miles de millones de datos, es necesario una tecnología tan potente capaz de procesarlos, encontrar la relación entre ellos y los más importantes. Y, más allá de los científicos e investigadores, las empresas privadas también quieren formar parte de esta «revolución». Sin embargo, el IBM Q System One no estará al alcance de cualquiera y, en ningún caso, sobre ningún escritorio particular (de momento).

El sistema integra la computación cuántica y la «tradicional»: no se trata de un ordenador «al uso», sino un cubo de cristal cerrado de forma hermética con un ancho de casi tres metros que, además, tiene que estar en unas condiciones de temperatura determinadas -273 grados centígrados o cero absoluto- para evitar interferencias externas y que el equipo sea estable. Por ello, el ordenador cuántico solo operará desde el IBM Q Quantum Computation Center, un centro que se inaugurará a finales de 2019 en Nueva York. Así que no será posible que cualquiera tenga un ordenador cuántico en su casa.

Y todo porque este equipo no opera en bits, como los ordenadores tradicionales, sino que lo hace en qubits, la unidad base de información de la computación cuántica. En concreto, tendrá 20 qubits, un sistema más potente que los que usamos habitualmente pero no tanto como otros ideados en laboratorio que se rigen bajo la tecnología cuántica. Por ejemplo, Intel ha creado un ordenador de 49 qubits; la propia IBM tiene otro de 50 qubits; y el gigante Google ha logrado construir uno que llega hasta los 72 qubits.

Por ello, IBM matiza que se trata de un primer acercamiento a los ordenadores cuánticos del futuro y la idea es que con esta tecnología se pueda «afrontar un día los problemas que actualmente se consideran demasiado complejos y exponenciales para que los sistemas clásicos puedan manejarlos». Aquí entran, por ejemplo, «la agrupación de datos financieros y aislar factores de riesgo globales claves para hacer mejores inversiones; o encontrar la ruta óptima a través de sistemas globales para una logística ultra eficiente y optimizar las operaciones de la flota para las entregas», explican desde IBM.

«Este nuevo sistema es fundamental para expandir la computación cuántica más allá de las paredes del laboratorio de investigación mientras trabajamos para desarrollar aplicaciones cuánticas prácticas para empresas y ciencia», señala Arvind Krishna, vicepresidente senior de Hybrid Cloud y director de IBM Research.

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