Enrique Iglesias cantó esta noche frente a más de 50.000 devotos fans llegados de todo Israel en inglés y español, en un espectáculo con baile, fuegos artificiales y palabras cariñosas para su público.

“Es la tercera vez que vengo a Israel,aunque es mi cuarto concierto en el país, y el público aquí me trata increíble”, dijo Iglesias en entrevista con Efe.

Dice que las malas noticias que provienen de Israel no le han afectado a la hora de decidir tocar aquí -muchos artistas cancelan sus conciertos en Israel por presión del movimiento palestino de Boicot Desinversión y Sanciones (BDS), que piden a instituciones, artistas, consumidores, que corten relaciones con Israel hasta que se retire de los territorios ocupados-.

“Yo sigo la política como cualquier otra persona, pero no significa que no pueda cantar en un país por su política. He tocado en muchísimos países, algunos de ellos en conflicto, y lo he hecho durante toda mi carrera”, explicó Iglesias.

Una ya larga carrera de más de 20 años: “Sí, nunca creí que duraría tanto”, confesó. “Si me hubieras dicho a los 16 años que hoy estaría aquí, frente a tantos fans, no te hubiera creído, de verdad”.

Entre los más de cincuenta mil asistentes, muchísimas chicas adolescentes pero también un considerable número de chicos, hombres y niños, y probablemente más de cincuenta mil teléfonos móviles iluminando la noche cálida en el Parque Haayarkón de Tel Aviv.

Tsur, de 15 años, llegó esta madrugada de la ciudad de Dimona, en el desierto del Néguev, con sus cuatro amigas y socias en el proyecto que emprendieron hace cinco años: fundar el primer club de fans de Enrique Iglesias en Israel.

Las cinco lloraron desconsoladamente de la emoción cuando Enrique las recibió, se fotografió con ellas y las abrazó: “Cinco años llevo esperando a este momento, y este abrazo”, contó la adolescente enjugándose las lágrimas.

La banda de Iglesias, compuesta por un elenco internacional de músicos, de Salvador de Bahía, Los Ángeles, y Tel Aviv, estuvo también acompañada en el concierto por el cantante cubano Descemer Bueno (llamado así como homenaje a su madre “Mercedes”, pero al revés) con el que cantaron el éxito “Súbeme la radio”, junto al cantante israelí Rotem Cohen.

Bueno es también compositor del célebre “Bailamos”, que el público cantó de principio a fin.

“Shalom, Tel Aviv, ¿alguien habla español?”, preguntó Iglesias.

“¡Sí!”, gritó el público.

“¿Hay hombres esta noche aquí?”, preguntó. Y se contestó, “sí, veo que bastantes”.

“¿Y mujeres?”. Un furor le respondió.

“¿Y alguien está pensando en sexo? La siguiente canción, para los mayores de 18 años, la escribí pensando en eso”. Y pasó a cantar su tema “El baño”, que hasta Tomer, de 14 años, e Itai, de 12, pegados en la primera fila junto su padre Yosi, cantaban.

“He venido con los chicos porque a los tres nos encanta Enrique”, contó Yosi, de la ciudad de Holón. “Su ritmo, sus letras, el idioma, las canciones de amor…”

A la pregunta de Efe de si tras veinte años escribiendo canciones de amor Iglesias se imagina otros tantos años con el mismo tema, el cantante sonrió y dijo que no se lo había preguntado, “pero por ahora sí”. Y añadió que ahora lo tiene fácil “porque soy la persona más feliz del mundo”.

“¡Soy padre!”. Enrique y su pareja, la extenista Anna Kurnikova, son padres de mellizos desde hace cinco meses.

El cantante dice echar de menos estar en casa, pero también confiesa que le causa un enorme placer cantar y estar con sus fans.

“Mi vida no ha cambiado tanto, pero es posible que lo haga en el futuro, cuando mis hijos me pidan que no salga de gira, tal vez”, reflexionó.

Iglesias, quien actuó el año pasado en Uzbequistán, Emiratos Árabes, Kuwait, Turquía, este año ha continuado en Grecia, Israel y seguirá hacia Portual, Esolvenia y Dinamarca.